Información Vital para los Atribulados

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Información Vital para los Atribulados

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Jesús advirtió que mientras estemos en la tierra tendríamos que atravesar tribulaciones, pero asegura también en Su palabra que debemos confiar, pues de todas ellas seremos librados; la supervivencia y aflicciones en la vida de Job es el mas fiel testimonio de esto, por eso observamos sus recomendaciones como una guía para salir airosos de cualquier conflicto.
 
Lo primero es que la tribulación se debilita con el conocimiento y la fe; el declaró “yo se” que mi redentor vive, es decir que lo que cuanto sabemos, en cuanto al conocimiento de Jehová determina la calidad de nuestra fe, pues será esta la que nos mantendrá firmes en el momento de la prueba. No en vano dice la Palabra que esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.
 
Lo segundo es que la tribulación no cambia el plan de Dios, Job decía “Mi redentor vive” queriéndoos decir que por más que el enemigo intente no podrá cambiar el sacrificio de Jesús por nosotros, Dios nos compró a precio de sangre preciosa y lo hizo con un propósito, esto es garantía de que sobreviviremos a pesar de cualquier circunstancia.
 
Lo tercero es un concepto que debe saber todo aquel que esta pasando por una situación difícil y es que toda tribulación tiene un tiempo de caducidad, por tanto nuestros ojos deben estar puestos en el final, en el galardón, esto nos mantendrá avanzando mientras avanzamos en medio del dolor, pues Jesús fue al oprobio pensando en la gloria venidera. Job 5:19
 
La tribulación produce algunas perdidas pero produce grandes ganancias, “después de desecha mi carne con mis ojos veré a Dios” Las serpientes deben dejar la piel para crecer y de igual forma las tribulaciones nos hacen más fuertes porque es fortalecido nuestro carácter, Pablo decía que las tribulaciones producen los frutos del espíritu. 2da Corintios 4:14-17
 
La tribulación hiere pero no puede matarnos, aunque nuestras emociones estén hecha pedazos alcanzaremos victoria, el engañoso corazón no puede guiarnos sino las promesas que Dios tiene guardadas para nosotros. 
 
Por mas grande que sean nuestros sufrimientos no nos matarán, aunque nuestro corazón desfallezca debemos vivir por fe, seguros de que vienen días de bendición y grandes victorias. Las heridas del corazón no determinan nuestro futuro sino el Dios soberano al que servimos.