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Ezequiel 37:1-14

Existe una realidad que se nos escapa constantemente en la iglesia; y es que tu puedes encontrar la vida eterna en Cristo Jesús, pero puedes perder la esperanza en ella.

Ezequiel 37 nos revela que el pueblo de Dios había perdido su esperanza. Ellos seguían creyendo en Dios, esperando el Él, sabían que Dios era real, que Su palabra era auténtica, y que eran reales las ordenanzas de Dios hacia ellos, pero perdieron su esperanza y comenzaron a dudar que tendrían un mejor futuro.

Estudiosos de la conducta sostienen que la esperanza es tan poderosa, que es capaz de producir endorfinas en el cerebro que actúan como bloqueadores del dolor, como si fuera morfina o mil veces más poderosa. En otras palabras, para que tú seas sanado en la vida, para que tú vuelvas a tener fuerzas y recibir sanidad, necesitas creer que algo bueno viene. Sin esperanza es imposible recibir nada departe de Dios.

A través de  encuestas se ha demostrado que quien tiene esperanza es más productivo, vive más feliz, y es libre de los vicios, pero es todo lo contrario con quien no la tiene, pues la esperanza es vida.

Mi intención es decirte hoy sueña, anhela, desea. Dios tiene grandes promesas para ti.

Job 7:6 revela lo que dijo Job mientras sufría su calamidad, “Mis días perecieron por falta de esperanza”.  Tu vida está muriendo cuando no tienes esperanza, y el pueblo de Dios había perdido la expectativa de algo mejor, había perdido su capacidad de soñar.

El comienzo de ezequiel 37 comienza describiendo el triste escenario de lo que había hecho el enemigo, pero termina de una manera gloriosa con el levantamiento de una generación que se convierte en la amenaza de quien trató de destruirlos.

Cuando el espíritu sopló sobre ellos se convirtieron en un ejército. Y esto nos revela la razón por la cual el Señor no te va a dejar tirado en la desesperanza, pues el Padre celestial tiene un propósito en tu vida y Él necesita que se lleve a cabo, para eso va a levantarte, para que seas la iglesia que va a marchar contra el enemigo.

Puede que pienses que nadie se imagina por lo que has pasado y o te digo, tú ni te imaginas lo que Dios está a punto de hacer contigo. Lo que el enemigo intentó hacer contigo, no se compara con lo que tú le vas a hacer a él cuando Dios te levante. Sigue perseverando, no te rindas.

Así como Dios mandó al profeta a profetizar sobre aquellos huesos secos; a una generación abatida, desechada y abandonada, así Dios envía a la iglesia a dar esperanza hoy a través de Su Palabra. A levantar una generación que ha perdido la esperanza. Tú vas a ser sanado, restaurado y levantado en el nombre de Jesús

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